Manantial de Luz

Manantial de Luz

Somos Manantial de Luz, ministerio de música.

Nuestro ministerio nace en el año 2003, en los corazones de 5 adolescentes, cuando sentimos un fuerte llamado de Dios a servirle. Atraídos por la música comenzamos este hermoso camino, que paso a paso fue fortaleciéndose en la fe y el servicio. 

Las distintas experiencias de servicio que fuimos teniendo, hicieron que la llama no se apague y que hoy alcanzando 20 años de servicio en la música, no podamos parar. 

Podemos nombrar muchísimas personas que nos han acompañado en todos estos años de distintas maneras, sin duda puestas por Dios. Personas que se la jugaron por nosotros, que confiaron en lo que Dios había puesto en nuestros corazones, personas que nos impulsaron, personas que nos inspiraron. 

Pese a nuestra poca experiencia, decir que sí, nos llevó a muchas comunidades, muchos lugares y personas que nos han hecho crecer y aprender. 

 

La música y el servicio nos han regalado amistades, amigos que hoy sentimos familia. Mateadas eternas en momentos de llanto, y también de risas. 

Sintiendo a la música como un lenguaje de Amor entre Dios y nosotros, hizo que podamos serle fiel en lo poco, y ese poco, con el tiempo fue creciendo y creciendo. 

La alegría y la amistad, fueron y son dos elementos esenciales que nos han acompañado siempre. 

Hemos crecido, formando nuestras familias, y damos infinitas gracias a Dios, que hoy son nuestros hijos quienes nos acompañan a cada servicio. 

La situación de pandemia, nos empujó a cruzar barreras, nos impulsó a ir un poco más, a hacer cosas que no habíamos hecho. Evangelizar y ministrar a través de la virtualidad, de las redes sociales. Mediante videos y grabaciones comenzamos un nuevo desafío, que sentimos hoy comienza a dar frutos.

 

 

Seguimos formándonos, capacitándonos en lo musical y en lo espiritual, porque creemos firmemente que a Dios debemos darle lo mejor, debemos servirle con excelencia. 

No vamos a parar, queremos llegar a esos lugares donde Dios nos pensó, donde Dios nos quiere. Y animamos a todas aquellas personas que sienten el llamado de Dios para servirle, que no se detengan, que se rodeen de personas que los potencien, personas que les hagan crecer, como nos pasó y pasa a nosotros, porque Dios es inmensamente bueno y está atento a todas nuestras necesidades. ¡Dios, es fiel!